jueves, 15 de enero de 2015

SENSACIONES
 

El corazón empieza a latir queriendo darse paso por entre las costillas, las palmas de las manos comienzan a sudar al tiempo que otras gotas empiezan a brotar de la frente, el cuerpo quiere temblar, las piernas no dejan de moverse, los ojos no encuentran un foco en el qué concentrarse para disimular, la boca semueve casi por si sola haciendo gestos algo improvisados, las comisuras de los labios se alzan dejando ver una sonrisa que parece fingida por el melodramátismo que imprimen los nervios producidos por su imponente presencia, un corrientazo atravieza cada nervio del cuerpo, se olvida lo que es respirar por pequeños instantes, la dopamina y adrenalina se mezclan en el torrente sanguineo produciendo una sensación de alerta y bienestar, se libera oxitocina revelando el deseo sexual, el nivel de estrés se nivela por la endorfina desatada, el ritmo cardíaco aumenta los nervios y el tamaño del sexo abultando el pantalón, la vergüenza del momento impide moverse. Ella está aún más cerca, te mira pero no te observa, ves como los sucesos corporales que desata disminuyen menos el deseo sexual que sigue presente aún cuando no se piensa en ello, la ves alejarse mientras observas su sombra cada vez más fina por la inmensa luz del día, se va y con ella las sensaciones adictivas que provoca ella a tu cuerpo.

lunes, 29 de diciembre de 2014

TE ESCRIBIRÉ EN POESÍA



Esta noche dejaré de ser un hombre, dejaré de ser ese tipo de hombre al que desde niño le impusieron que debía estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y formar algo llamado “hogar”. Ésta noche no seré un hombre, seré un poeta, pero no uno cualquiera que cree que escribir poesía es divertido, sino uno que sabe de la pureza en la putrefacción del alma que lleva el escribir poesía. Sí, un poeta, esta noche no tengo sangre en las venas, ni hemoglobina que oxigene mis sentidos, solo tinta negra que agoniza de ansia por convertirte en poesía. Sí, tú vas a ser poesía, poesía y musa al mismo tiempo. Voy a ser capaz de decolorar tu nombre, y con el tu esencia, y voy a atribuirte la auténtica estructura que te mereces. Voy a tocar jazz con las notas que te aportarán cada diminuto detalle que te harán de mí, que te harán poema, que te harán libre. Sí, libre. Tan libre como el mismo viento que aloca tu cabello, como el soplido que roza tus mejillas, tu cuerpo, tu anhelo. Eres eso que aporta sentimientos nada neutros, eres arte. Sí, arte. Eres el verdadero significado del arte. Eres la pluma que se excita sin control entre mis dedos, índice y corazón, que te escriben letra a letra, con calma y luego con agitación. Eres la puta con olor a veneno que me anuda a seguir vivo, que me postra en un banco a vislumbrar el vacío. Eres el sabor a tinta agridulce en un simple beso, capaz de fracturar mis bosquejos. Eres el sabor amargo a café y la ceniza que me calcina la vida. Eres la grieta del mismísimo caos que me mete en la demencia y burbujea la imprudencia de la tinta de mis venas. Eres el poema de mi vida y mi vida hecha poesía. Pero yo soy poeta y no puedo ser poema, por eso te necesito. Necesito escribirte y más que eso transcribirte del mundo al papel, necesito darte forma como si tuviera un cincel. Quiero velar todo con la risa que te escriba, con cada palpitar enfurruscado que le de cuerda al reloj sin pila en el que se ha convertido mi vida. Quiero que al besarte, tus labios sepan a tinta, sepan a mí. Quiero ser egoísta, que seas solo mía. Quiero que me vuelvas loco y acredites lo alienado, lo perturbado, lo exorbitado, en todo caso lo enturbiado y empañado que me he vuelto junto a ti. Quiero ser el dueño de los bordes de tus formas. Quiero ser el puño de tu caligrafía,  tu coma, tus dos puntos, tus puntos suspensivos y tus exclamaciones. Quiero ser el dueño de tus alegorías. Quiero ser la aliteración que te suspenda los sentidos. Quiero ser la rima concordante que dé curso a tu métrica. Quiero ser tu obra, pero no puedo serlo. Solo puedo ser un poeta, pero seré un poeta si tú accedes ser mi poesía. 

lunes, 18 de agosto de 2014

HOY HE VUELTO A EXTRAÑARTE-PARTE III (FINAL)




4 de Octubre del 98

Estoy aquí, sentado en la terraza del edificio donde vivo esperando a que las palabras logren fluir como de costumbre, pero no sucede, es raro pensar que cosas como estas en realidad estén pasando, es complicado entender cada situación, pero más aún es entender el hecho de que me pasen a mí, es incómodo mirar a los demás y sonreír sin tener ganas de hacerlo, pero peor aún es seguir con mi “vida” sin que esos acontecimientos logren derrotarme por completo. A veces me gustaría que estos lograsen derrumbarme y ahogarme, así todo acabaría. Al fin y al cabo si la vida es lo opuesto a la muerte, teniendo en cuenta mi vida la muerte no estaría nada mal, ¿no lo crees?

He intentado olvidar cada mala situación. He llegado al punto dónde no recuerdo la mitad de los hechos, ese es mi límite; cuando estoy a punto de “empezar de nuevo” algo sucede y las memorias olvidadas o más bien escondidas tras otras algo mejores vuelven de una en una haciendo de mi mente un nudo imposible de desatar. A veces esos acontecimientos terminan por no incomodarme, al menos tienen el poder de no hacer mi vida dolorosamente aburrida, son como si fueran armas contra el tedio utilizadas prudentemente. Me atrevería a decir que tienen la misma función que decías tener tú: hacerme sentir bien. Te he vuelto a extrañar a ti y a la dopamina que al parecer inyectabas mentalmente haciéndome una persona nuevamente proactiva.

20 de Octubre del 98

Admito que pierdo la cabeza por instantes, cuando eso pasa es como si me encontrara en un lugar bastante agradable, en donde incluso las emociones tienen un eco en tan amplio espacio. Es ahí donde recuerdo que he perdido el contacto contigo, pero no fue porque no te conocía lo suficiente, simplemente porque te conocía demasiado. ¿Eso quiere decir que estoy loco? o quizás ¿La loca eres tú? me gusta pensar que estás tan loca como lo estoy yo. Recuerdo que siempre me decías que la locura lleva inteligencia, pero nunca entendí el por qué pensabas así hasta que un día recitaste la frase de un tal Heinrich Heine que decía:

“La verdadera locura quizás no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de las vergüenzas del mundo tomo la inteligente resolución de volverse loca.”

Fue ahí donde todo tomó sentido y forma. Hoy especialmente luego de recordar esa frase logré comprender o al menos eso quiero creer el porqué de tus últimas acciones a mi lado, la indiferencia, apatía, desafecto, insensibilidad e incluso frialdad. Esas acciones que llevaron inteligencia buscando un método para deshacerte de mí y conmigo mi ansiedad por ti, esa ansiedad que incluso todavía me hace querer extrañarte.

28 de noviembre del 98

Ahora que tengo bastante tiempo para pensar por fin puedo decirte que te has equivocado. Te has equivocado al pensar que soy inteligente, pues soy mucho menos de lo que pretendo ser y tu más que nadie sabes lo pretencioso que puedo llegar a ser, seguidamente me traiciono una y otra vez intentando crear un supuesto personaje de ficción que desacredita cualquier capacidad liberadora que me asecha, en realidad solo busco cumplidos que tapen lo trajinante que soy. Te has equivocado al pensar que busco inspiración en las tantas bragas que puse y muchas más puertas que cerré voluntariamente entre la melancólica libertad que ocasionaste. El círculo eterno se manifiesta una vez más mostrando que te he vuelto a extrañar una y otra vez, la última con igual intensidad que la primera.

24 de Diciembre del 98

He dado por hecho de que escribirte cientos de palabras no harán que regreses, aunque aún guardo la perdida esperanza de verte por entre el portillo venir a lo lejos cruzando el sendero que conduce al jardín secreto con tu caminar al son de un blues tipo película romántica inglesa. Tengo el piso de mi cuarto lleno de cenizas de cigarro esperando que mi mente sepa olvidarte entre el balbuceo de mi boca al intentar callar mis pensamientos mundanos, estoy embriagado de la idea de que algún día salga a la calle, te encuentre feliz y poderte retener en forma de relicario en mi mente y corazón. Me pondré una chaqueta y el gorro beige que me regalaste la navidad pasada para no congelarme con la fuerte ventisca que cae fuera, iré al buzón y enviaré este escrito que se ha convertido en mi diario y por fin con la valentía que no tuve cuando te fuiste te diré adiós con las palabras que recitó mi alma con cada palabra que mi lápiz plasmó en el papel. Hoy he vuelto a extrañarte.

jueves, 7 de agosto de 2014

DESDE LO MÁS SIMPLE



 A ratos escuchaba murmullos que se dirigían a él, pero hacia caso omiso. Su mirada perdida por una sonrisa, quizás la más bella que haya visto alguna vez, solo quizás; daba la impresión de que se encontraba feliz. Observaba detenidamente los rasgos de aquel joven que solo necesitó sonreír aunque no a él, para robar su alma por un instante, intentaba adivinar que pensaba al hablarle tan entretenidamente a su amigo, noto que hablaba demasiado, y junto a ello no faltaban las risas y la mirada que aunque cansada irradiaban vida. Era por el momento su “maldita traga”, le gustaba llamarlo por un “nombre propio” pues no tenía idea de cómo se llamaría aquel poseedor de tanto encanto.

 Días pasaron teniendo aquella sonrisa en su memoria -era raro que recordara precisamente eso a juzgar por su falta de memoria a corto plazo- Anhelaba de cierta manera volverlo a ver solo para intentar adivinar cuál era ese je ne sais quoi (yo no sé qué) que le atraía. Con el paso del tiempo, en realidad no mucho, creyó que solo era su sonrisa lo que le había llamado su atención, y al parecer era así. Una sonrisa, que extraño. Lo que siempre observaba de alguien más eran los ojos, le encantaba seguir la silueta que se compone por el parpado dónde se posponen las pestañas que dan ese color negruzco que hace ver interesante la mirada de alguien. O al menos para él era así.

Habían pasado un par de meses, aunque no lo parecían. Miró su reloj para fijarse que había llegado a la hora debida para el encuentro con su amiga que casualmente estudiaba en el mismo lugar que el pero que nunca se habían topado. Levantó su cabeza y sintió que su ritmo cardíaco se aceleraba, su corazón  quería abrirse paso por entre las costillas, el mundo a su alrededor seguía tal cual, menos él. Fue como si su cuerpo no respondiera a la sensación de nervios que causaba la simpleza de observarlo. Así mientras el trataba de reaccionar por los fuertes gritos de su amigo que le preguntaba que le pasaba, el joven se perdió entre la multitud.

Por esos días se encontraba sentado dibujando, de repente le dieron ganas de escribir algo que le vino a la mente, su lápiz empezó a fluir como si tuviese grabado las líneas que tenía que trazar en la hoja de papel algo arrugada, decía algo así:



“Susurra en mi oído aquello que te gusta, piensa aquello que no. Suspira cuando tengas el deseo de hacerlo, cuando mires mis ojos y te pierdas en ellos. Observa en detalle los defectos que tengo, pero calla no quiero saberlos. Es tan fácil hablar del amor como hablar del sexo, es sencillo decir te quiero, pero difícil sentirlo adentro. Es agotador vagar sin rumbo fijo, triste no tener con quien hacerlo”.

Fue entonces cuando se cuestionó.

 -¿por qué estoy solo?

 Alzó su mirada con la intención de pensar en esa pregunta que en el momento requería toda su concentración, dejó sus cosas a un lado, se recostó en una columna del edificio, cerró los ojos y divago en su mente. Pensar de manera gráfica era su “estilo”. Logró formar muchas imágenes de sus relaciones pasadas en las que no le había ido nada bien, solo se sentía satisfecho con una sola, una que había ocurrido cuando estaba en cuarto de primaria, esa su primera relación “seria” que en realidad era más un juego. Pero, que aunque siendo un juego se inmiscuían sentimientos -Muchos dirían que un niño de nueve años no podría sentir amor hacia alguien, pero para él era diferente-

Abrió sus ojos lentamente, mientras estos se acostumbraban al cambio de luz. Su vista era nublada no lograba distinguir nada a su alrededor, solo el verde fosforescente de lo que parecía un bolso bastante extravagante, para cuando logró ver con claridad notó que su ritmo cardíaco se aceleraba, eso solo podía significar una cosa, su “maldita traga” estaba cerca. –Ni el mismo sabía cómo era capaz de presentir que él estaba cerca- Apresuradamente intentó peinar su cabello que precisamente estaba inmanejable ese día, giró su cabeza hacia la derecha y ahí estaba él. Como cosa rara todo se resumía a la cámara lenta, las comisuras de sus labios se alzaron dejando ver su sonrisa, esa su sonrisa matadora. Observó sus ojos iluminados por la luz que se reflejaba en el vidrio del ventanal justo en frente de las escaleras, observó su mirada con calma esta vez no parecía cansada, poseía energía reflejada en el sutil tono café que demarcaba su iris, sus párpados se cerraron varias veces intentando obstruir la luz que al parecer cegaba su retina, observó que sus ojos se componían por una fina línea en forma de elipse algo encorvada de donde sobresalían las pestañas negras que terminaban por adornar la silueta de sus ojos, que a su vez iban acompañados de unas cejas casi rectas que hacían el juego perfecto debido a lo opuestos que eran lo uno de lo otro.

Por un instante se imaginó como sería estar un tiempo con su “maldita traga”, pensó en cada detalle, como podría hablarle, mirarle, incluso como podría besarle. Imaginó reír sin que fuera forzado, hablarle  estúpidamente, coquetearle y decirle esos apodos cursis y clichés que nunca había dicho a alguien. Pensó en darle un detalle, tal vez una carta, pero no cualquier carta, una de esas en la que se nota el esmero, una de esas en las que uno quiere atragantarse con cada palabra sin perder la degustación de lo que dice, una de esas escritas a mano que ya casi nadie hace. Pensó que esa sonrisa le podía hacer bien, pues la mayor parte del tiempo vivía aburrido, cansado de la monotonía, cansado de tener que hacer felices a los demás para causar buena impresión olvidándose de él mismo. Pensó que ese joven, ese encantador joven, de mirada despampanante y sonrisa inigualable podría darle algo de felicidad.

 De pronto, uno de sus amigos lo llamó, era hora de su última clase, entró al salón sin vacilar, despertando de ese sueño algo novelesco. Se sentó mientras sacaba un  lapicero, se dispuso a resolver el último examen que tenía que presentar, no logró concentrarse mucho, no recordaba lo que había estudiado, así que como buen primíparo respondió lo que primero se le venía a la mente, o bueno lo segundo, tercero, quizás cuarto, pues lo primero que pensaba se sintetizaba en su “maldita traga".

Para cuando terminó el examen salió rápidamente estaba algo cansado y quería dormir, llegó a su casa, se desvistió y se recostó. el rostro de aquel chico aún seguía en sus pensamientos. Llegó a la conclusión de que todo había comenzado desde lo más simple, una sonrisa y que muy probablemente se quedaría solo en eso. Mientras se quedaba dormido cayó en la cuenta de que ya estaba en vacaciones y que a aquel apuesto joven no lo vería en un buen tiempo.

sábado, 2 de agosto de 2014

HOY HE VUELTO A EXTRAÑARTE-PARTE II


20 de junio del 98


A veces la vida es algo irónica, aunque pienso que en eso le gano yo. Hace unos días tarde de la noche vagaba sin rumbo fijo pensando en qué hacer para olvidarte. Vi a lo lejos una gran cantidad de luces colgadas de árboles. Me acerqué, había varias parejas caminando cogidas de las manos observando las luces que se asemejaban a un millar de luciérnagas volando alrededor de los cerezos; algunas solo hablaban y coqueteaban, al parecer aún se estaban conociendo; otras se besaban, o para dejártelo más gráfico logré ver detalladamente cada una de sus lenguas; Otras se dirigían a sus autos y no precisamente a manejar, lograba percibir pequeños gemidos en su dirección. Algunas lágrimas lograron escaparse de mis ojos deslizándose por la mejilla hasta el mentón, no podía evitar observar cada detalle de lo que estaba pasando frente a mis ojos. Anhelaba tenerte entre mis brazos y decirte lo mucho que te amo, besarte pero nada parecido a como lo hacían los que me rodeaban, quería hacerlo con cariño, sin prisa, sin pudor, dulcemente. Quería sostener tu mano sin sentirme estúpido por hacerlo, ya sabes lo tierno y cursi no es lo mío, pero quería intentarlo. Quizás ese fue uno de los detalles que me hicieron falta para que te quedaras, solo quizás. Te debes estar preguntando si hoy me pasó lo mismo de siempre, y sí lo admito hoy te he vuelto a extrañar.

26 junio del 98

Hay instantes en que pienso si mi vida vale la pena vivirla, siento que no tengo una, respiro porque mi cuerpo lo hace sin que me dé cuenta. Pienso que tal vez no hay un lugar para mí. ¿Para qué vivimos? Es difícil responderla cuando te das cuenta que no vives porque quieres, sino porque te figuró, solo porque a una pareja se le ocurrió la genial idea de traer a alguien al mundo para que viera lo difícil que es la vida, para que viera las tristezas de la humanidad, la inseguridad y el abandono. Me decepciono cuando a veces de lo aburrido que estoy prendo la televisión para ver las noticias, solo muestran catástrofes cosas atroces, preferiría que mostraran mil parejas homosexuales teniendo sexo. Entonces imagino si me hace falta un cambio de ambiente, al parecer necesito algo de vida social, eso sería sencillo si tuviera amigos. Solo te tenía a ti. Como siempre todo se resume a ti y como extrañarte se ha convertido en mi monotonía.

1 noviembre del 98

Ha pasado ya un tiempo sin haberte escrito, pero aun así te extrañé cada día. Conocí a alguien, fue extraño, estaba sentado en mi cuarto observando por el portillo, te recordé, así que fui al sendero que conduce a nuestro jardín secreto, esta vez tuve la valentía de entrar, al parecer el dueño había puesto una malla con púas, me las arreglé para pasar por encima. Caminé y recorrí todo el jardín, pasé por las estatuas monumentales de las bailarinas, por el pequeño camino que daba al lago de gansos, allí estaba ella dándoles de comer. Me sorprendió la fina silueta que dibujaba su contorno, su pequeña cintura, su cabello castaño claro ondulado que caía por un lado del hombro, sus labios rosa pálido delineados por un tono algo rojizo, su pequeña nariz de botón, sus largas pestañas y cejas definidas. Estaba perplejo viendo semejante belleza, ella se dio cuenta de mi existencia, pero no se exaltó, no se asustó, se dirigió hacia mí con una sonrisa mientras alzaba su brazo para saludarme con el contoneo de su delicada mano. Entonces me acerqué. Las palabras que me dirigía hacían dar a entender que me conocía hacía tiempo, aunque no le estaba prestando mucha atención hasta que mencionó las muchas veces que nos vio “jugando desnudos” entre las gardenias del jardín desde el balcón de su cuarto. Mi única reacción fue de asombro acompañada de una sonrisa de vergüenza. sí antes estaba perplejo ahora estaba petrificado, no sabía que decirle o como mirarla, ella se limitó a burlarse sin que fuera grosero. Me invitó a salir y no pude negarme.

la primera cita fue algo sutil, lo suficiente para mí. Caminamos reímos, jugamos y comimos. Me sentía algo raro, era la primera vez que salía con alguien sin que el sexo fuera la culminación de la cita. De vez en cuando me escabullía al jardín y subía meticulosamente a su cuarto en las noches donde nuestros encuentros eran cada vez más subidos de tono, pero, nunca cruzamos el límite del coqueteo intenso y hasta me atrevería a decir algo erótico. Cada vez me sentía más vivo, incluso algo contento. su sonrisa era mi medicina, aunque me recordaba algo a ti. Incluso el vacío aunque no se llenaba ya no lo sentía, entendí que viví tanto tiempo en tus sueños que olvidé los míos, eso me hizo entender casi a madrazos esta bella chica que con el tiempo logró enamorarme, aunque aun me pregunto ¿Es posible enamorarse mas de una vez? tal vez luego intente resolver esa duda. Para cuando los pequeños detalles ya no eran suficientes para hacerla sonreír y mi amor por ella era cada vez mayor llegó una postal con un jardín plasmado en ella, en el reverso estaba escrito finamente:

"si recibes esta postal es porque me he suicidado, el porqué no te lo diré, ni tampoco intentes buscar una respuesta. No lo hice por ti, mucho menos por mi, simplemente yo ya no tenía cabida en este mundo.  Sinceramente espero que llegue la persona que logre reemplazar el dolor que sientes, ya que yo no pude y seguramente lo aumente con esta noticia."
posdata: no me extrañes.
(Continúa) 

domingo, 20 de julio de 2014

HOY HE VUELTO A EXTRAÑARTE.


Creo que siempre he sido una persona con buenas pretensiones falto de ejecución. Por eso espero que entiendas este, mi primer intento de escribir.

7 de mayo del 98

En el momento en que te fuiste llevaste contigo mi gusto de observar por el portillo, pero decir que te fuiste es fingir, porque yo me fui primero, me fui porque tú ya te estabas yendo. Al final solo quedaron los ladrillos de la “calma” siendo destruidos por la remodelación del departamento de encima.
15 de mayo del 98

He vuelto a escribir minuciosas palabras que difícilmente puedo encajar en este pequeño escrito, o para dejártelo más claro he vuelto a extrañarte. Me he descubierto corriendo las cortinas buscándote con sigilo por la estela de luz que pasa por el portillo, con ansias de desechar la sonrisa pícara que formaban las comisuras de tus labios cuando me veías observándote sin despabilar. He notado que cuando salgo para no sentirme tan deprimido camino por el mismo sendero de piedras que al cruzar por los arbustos de flores amarillas conducen a nuestro lugar secreto (ni tan secreto, solo el jardín de un hombre pudiente) pero que por más que quiera me niego a cruzar. He recordado la pregunta que siempre susurrabas a mí oído “¿estás listo para hablar de la vida?”, pregunta que siempre esquivaba, nadie está listo para hablar de la vida o al menos yo no lo estoy; cuando intento hacerlo la vida me calla porque me siento tonto, agobiado  por el deseo constante de querer decir lo que pienso y no poder hacerlo, hay tantas influencias que limitan  la libertad de hablar acerca de la vida, que cuando lo logro pierdo la noción del  tiempo pues no entiendo nada.

20 de mayo del 98

Creo que me estoy perdiendo a mí mismo. Cuando los cigarrillos y la marihuana se hicieron ceniza, cuando los náuseas y estremecimientos desaparecieron, cuando las pesadillas regresaron a mi subconsciente y se esfumó el vértigo, desperté al filo de la madrugada y lloré porque había perdido la única persona que me decía buenos días. Hasta el momento había estado bastante tranquilo con la idea de escribirte pero creo que la “mierda” que fumé hizo triplicar el vacío que siento. Me temo que tengo que aceptar que hoy te he vuelto a extrañar.

2 de Junio del 98

Doce días han pasado desde la última vez que escribí. Sé que sabes las muchas veces que te fui infiel, sé cómo las pasaste por alto, sé que al fin y al cabo no te importaba siempre y cuando te prestara la suficiente atención. Tu que me decías las porquerías más hermosas cuando nos amábamos en los salones de clase, baños públicos, parques, cine, estacionamientos y hasta a veces en mi cama; ¿por qué comenzaste a actuar como si fueras alérgica al sexo?  (No hago otra cosa más que extrañarte).

(Continúa)  



domingo, 29 de junio de 2014

REALIDADES DE ENSUEÑO



Mi mente da vueltas y vueltas sin poder dormir, siento que el mundo a mi alrededor se desmorona parte por parte, la angustia que desvela mi ser agota mis ansias de querer seguir, no logro hallar eso a lo que llaman “paz”, pues para mí es simple tranquilidad que ahuyenta los pensamientos desmoralizantes que prevalecen en mi cabeza la mayor parte del tiempo.

Pero, después de pasar la noche en vela como tantas otras llego a la primera hora de clase y lo primero que hago es ver si él ya llegó para saludarlo, lo veo sentado con su rostro lleno de sencillez donde sobresale la ingenuidad a juzgar por la poca edad que aparenta, tiemblo y me pongo nervioso, me sudan las manos, pienso que sería mejor no hablarle para que no note lo mucho que me gusta, pero mi maldita boca no me hace caso, solo empieza a balbucear palabras algo incoherentes y tonterías poco interesantes que de igual manera le logran sacar una linda sonrisa; solo disimulo cambiando a un tema más académico y aburrido para que esos nervios del momento se calmen y así poderme ver como un amigo más que sólo le tiene aprecio.

Las horas pasan sin darme cuenta mientras lo observo fijamente sin importar cual pueda ser su reacción, pienso en porqué me gusta tanto, si la verdad no es muy esbelto, ni muy interesante, es todo lo contrario a lo que siempre busco y encuentro, tal vez sea eso; algunos dicen que lo diferente enamora, ha de ser verdad, porque hasta el momento no he podido encontrar la razón de porqué me pasa esto con él. Solo con el.